Por qué vivir de los dividendos NO es buena idea en 2020

Actualizado en marzo, 2020

Repite después de mí: los dividendos no importan.

Una vez más, pero con ganas: los dividendos no importan.

Así que sigue leyendo para saber por qué invertir en acciones que paguen dividendos podría ser perjudicial en el largo plazo, o al menos no ser de tanta ayuda de cara a poder vivir de los dividendos.

Definición de dividendos

En primer lugar, ¿cuál es la finalidad de los dividendos? Básicamente, las empresas pueden usar su capital de dos maneras principales:

Invertir en el crecimiento futuro

Una empresa puede usar su capital para invertir en proyectos futuros, financiar programas de investigación y desarrollo, así como para sufragar fusiones y adquisiciones.

El motivo es que se espera que estas actividades proporcionen un rendimiento aceptable de la inversión.

Devolverlo

Si no invierten su capital, las empresas pueden devolverlo a los accionistas mediante dividendos o recompras de acciones.

Los dividendos se pagan en efectivo, mientras que las recompras disminuyen la cantidad de acciones disponibles en el mercado, aumentando los beneficios que recaen sobre el resto de los accionistas.

En cualquier caso, ambas opciones tienen el mismo resultado neto para los accionistas.

Al combinar los dividendos y la recompra de acciones, la magnitud del capital devuelto a los accionistas del mercado estadounidense supuso una media de un 4,4% del total de la capitalización del mercado entre 1973 y 2016.

Dividendos y recompras

De las dos opciones, los dividendos fueron mucho más destacados en 1973.

Aunque las recompras han crecido de forma estable a lo largo del tiempo.

En los últimos años, ambos métodos suponen más o menos la mitad de las devoluciones, siendo los pagos totales cercanos a la media histórica en el largo plazo.

El hecho de que las empresas utilicen las recompras de acciones y los dividendos en la misma medida es la primera pista que indica que los dividendos no importan.

¿Por qué la devolución de un montón de capital por parte de una empresa usando dividendos sería mejor que hacerlo mediante recompras? La respuesta es que no hay ningún motivo.

El misterio de los dividendos

Entonces, ¿por qué hay tantos inversores que pretenden vivir de los dividendos?

Sesgo contable

En mi opinión, esta fascinación por los dividendos se puede atribuir en buena medida a un sesgo contable: sienta bien que aparezca efectivo en tu cuenta, como si fuera un cheque por no hacer nada.

Pero hay una cosa que muchos inversores pasan por alto: los dividendos son neutrales en cuanto a tu patrimonio antes de impuestos.

Cuando una empresa paga un dividendo, el precio de su acción cae en un valor equiparable a la cantidad del dividendo.

Por lo tanto, acabas teniendo exactamente la misma riqueza que si el dividendo no se hubiera pagado: sólo se habrá movido en tu libro contable virtual. De ahí la dificultad de vivir de los dividendos.

Por ejemplo, piensa en dos inversores que posean cada uno acciones de una empresa distinta por valor de 10 euros. Una de las empresas paga un dividendo y la otra no.

Si el inversor A recibe un dividendo de 1 euro, pasará a tener 1 euro en efectivo y 9 euros en acciones. Por su parte, el inversor B seguirá teniendo acciones por valor de 10 euros.

En los mercados reales, los precios fluctúan con el tiempo, por lo que los inversores nunca llegan a ver esto tan claro como en este ejemplo sencillo.

Pero tanto si lo ves como si no, si quieres vivir de los dividendos, debes saber que eso es lo que pasa en realidad.

La mejor opción antes que ir «a por los dividendos»

No pretendo herir los sentimientos de nadie, pero existen estudios académicos contrastados y evidencia empírica robusta que corrobora que hay un método de inversión adecuado para la mayoría de la gente, y son los fondos indexados de bajo coste.

Y para los que me leéis, ya sabéis que soy bastante fan de hacerlo vía robo advisors para los que son de España, aunque claro. No veo nada de malo en si alguien le hace ilusión hacerse su cartera.

A mi me gusta todo lo que se puede automatiza.

Dejando a un lado la posibilidad de vivir de los dividendos, si tu objetivo es tener rendimientos estables a largo plazo, no hay una estrategia mejor.

Un análisis más detallado

Aunque ya he dejado claro que los dividendos no importan en la rentabilidad que obtengas, no es menos cierto que las empresas con un lago historial de pago de dividendos crecientes han mostrado un gran rendimiento durante el último par de décadas, al menos en mercados como el estadounidense.

Por ejemplo, entre 1999 y 2017, el índice de aristócratas del dividendo del S&P 500 batió al propio S&P 500 por un impresionante 3,37% anual de media. Esto da una idea de por qué hay tanta gente que busca vivir de los dividendos.

Pero antes de que tomes la decisión de subirte a ese tren, también es importante que entiendas algunas consecuencias negativas que puede tener esta estrategia en tu cartera. Entre las desventajas potenciales se incluyen las siguientes:

Peor diversificación

Una cartera centrada en los dividendos excluiría el 35-40% de las oportunidades que representan las acciones en las que es posible invertir.

Esto reduce la diversificación de forma inherente.

Sin garantías

Muchos inversores que buscan vivir de los dividendos prefieren este tipo de acciones porque esperan establecer un flujo fiable de ingresos. Pero recuerda: el rendimiento del pasado no permite predecir el futuro.

A lo largo del tiempo, los dividendos han sido menos volátiles que los retornos de capital de las acciones, pero ni mucho menos son una fuente garantizada de ingresos.

Por ejemplo, en 2009, el 43% de las empresas del planeta redujo sus dividendos, y el 14% los eliminó por completo.

Rentabilidad global comparable

En un artículo de 2013, Dimensional Fund Advisors comparó la rentabilidad de las acciones que pagaban dividendos en los mercados desarrollados frente a las que no los pagaban.

Pues bien, en la muestra considerada entre 1991 y 2012, ambos tipos de empresas tuvieron la misma rentabilidad compuesta media anual del 7,6%.

Esto es lo que cabría esperar si los dividendos no jugasen un papel a la hora de explicar las diferencias en las rentabilidades.

Peor exposición a aumentos de valor

Se ha sugerido que algunas acciones que pagan dividendos también suelen ser empresas adecuadas para invertir por valor.

Pues bien, en un artículo de 1998, Eugene Fama y Kenneth French compararon tres potenciales métricas cuantitativas para identificar acciones por valor: la rentabilidad por dividendo, la relación precio-valor contable y la relación precio-ganancia.

Descubrieron que la rentabilidad por dividendo daba como resultado el menor incremento de valor de las tres métricas. Esto tiene implicaciones importantes para quienes piensan vivir de los dividendos.

En concreto, las rentabilidades más elevadas de las empresas con dividendos crecientes podrían ser simplemente el valor camuflado.

En este caso, habría maneras más directas de buscar acciones por valor, en ver de hacerlo de forma accidental buscando dividendos.

¿Y qué pasa con las empresas “buenas”?

Hasta ahora he hablado en general sobre las empresas que pagan dividendos y las que no lo hacen.

Sin embargo, cualquier inversor que busque vivir de los dividendos diría algo parecido a lo siguiente:

“No se trata simplemente de comprar una acción que lleve mucho tiempo pagando dividendos. Debes comprar empresas sólidas y de calidad con un largo historial de dividendos crecientes. Y debes comprarlas a buen precio”.

Así que analicemos todo eso.

¿Elegir una empresa sólida y de calidad es una buena inversión?

Lo es, pero sólo si sabes algo que el mercado desconoce.

Cuando una empresa es muy sólida, no es ningún secreto. Todo el mercado lo sabe, y esas expectaciones ya están incluidas en el precio que pagas.

¿Y qué pasa después de eso? Pues puedes enfrentarte a tres posibilidades:

  • La empresa sigue rindiendo como se esperaba. En este caso, podrías esperar ganar algo parecido a la rentabilidad del mercado.
  • La empresa excede las expectativas. Si es así, podrías batir al mercado.
  • La empresa tiene un revés y no ofrece los resultados esperados. En ese caso, es previsible que logres un rendimiento inferior al del mercado.
La evidencia está clara

No hay ningún motivo para creer que puedas predecir consistentemente cuál de esos tres resultados ocurrirá para lograr vivir de los dividendos.

Al intentar comprar las “mejores” acciones que pagan dividendos (lo que también implica adivinar cuándo venderlas una vez que hayan perdido su atractivo), estás añadiendo una gran dosis de riesgo a la hora de elegir las acciones, y esto va contra la inversión usando el sentido común.

Dividendos contra disciplina

Ahora bien, soy consciente de que hay un montón de inversores que han logrado el sueño de poder retirarse y vivir de los dividendos. Y les deseo lo mejor.

Sin embargo, diría que es más probable que su éxito esté relacionado con haberse ceñido a una estrategia relativamente decente a lo largo del tiempo.

Obtener rentabilidades constantes eligiendo acciones familiares que paguen dividendos es una idea recurrente.

Aunque no está respaldada por datos de los que sea consciente, puede ser una idea útil siempre y cuando anime a la gente a invertir parte de sus ingresos en la bolsa, a hacerlo de la forma más rentable posible y a mantener sus posiciones como planearon incluso durante los malos tiempos.

Sin embargo, resulta extremadamente importante identificar por qué tuvieron éxito (en los casos en los que lo tuvieron).

Según los datos, es poco probable que hayan logrado comprar de forma consistente las acciones adecuadas que pagan dividendos justo en el momento correcto.

Por contra, resulta mucho más plausible atribuir su éxito de cara a vivir de los dividendos a haber pagado pocas comisiones y a mantener la disciplina en el largo plazo.

Básicamente, al buscar acciones que pagan dividendos de forma estable estarías exponiéndote sin saberlo a los factores de mercado que son importantes en el largo plazo, y que podrían aumentar la rentabilidad esperada.

Sin embargo, como no estarías exponiéndote de forma intencionada a esos factores, es posible que dicha exposición no sea consistente a lo largo del tiempo.

Además, al intentar vivir de los dividendos pagarías un precio adicional: como excluirías muchas empresas simplemente porque no pagan dividendos crecientes con el paso del tiempo, perderías importantes ventajas derivadas de la diversificación.

¿Precio que merezca la pena pagar?

El sentido común sugiere lo contrario.

Como es habitual, lo mejor para la mayoría de los inversores es invertir en ETFs de bajo coste que cubran todo el mercado (yo utilizo DeGiro) para así poder capturar la rentabilidad a largo plazo del capitalismo en su conjunto.

Si quieres apostar por un factor, hay algunos bastante investigados como el tamaño, el valor y la rentabilidad que parecen mejores apuestas que los dividendos.

Los inversores por dividendos no se quejan mucho

La mayoría de los argumentos de quienes buscan vivir de los dividendos se resumen en tener éxito a la hora de elegir acciones concretas. Sin embargo, esto no es algo que la mayoría de la gente pueda hacer de forma consistente.

Incluso en un entorno en el que se escojan acciones específicas, no hay ningún motivo para creer que los dividendos (o su crecimiento) sean un indicativo de una buena acción que merezca la pena comprar.

Pero antes de seguir, quiero aclarar una cosa: cuando digo que los dividendos son irrelevantes, me refiero a que lo son en relación a la rentabilidad total. Pero sí que son importantes.

Lo que quiero decir es que son irrelevantes a la hora de determinar qué acciones pueden tener buenas rentabilidades futuras.

Y otra cosa más. Algunos inversores que buscan vivir de los dividendos sugieren que hay sitio para todos. Estas personas realizan comentarios como los siguientes:

“Todos deberíamos invertir en aquello que nos haga sentir cómodos. Ni la inversión en índices ni por dividendos es errónea. Hay espacio para ambas estrategias”.

Pero la realidad no es así.

Exposición a distintos factores

La base de la irrelevancia de los dividendos tiene su origen en un artículo de 1961 titulado “Política de dividendos, crecimiento y valoración de acciones” y escrito por Merton Miller y Franco Modigliani.

En este artículo explicaron que, dejando a un lado problemas como los costes de la operativa y los impuestos, a los inversores debería darles igual recibir un dividendo de 1 euro (lo que hace que el precio de la acción caiga esa cantidad) o recibir 1 euro al vender acciones. Esto es un hecho que debe ser cierto siempre que 1 euro valga 1 euro.

Retornos medios

Respaldando esta teoría, se sabe empíricamente que las acciones con la misma exposición a factores como el tamaño, el valor o la rentabilidad muestran los mismos retornos medios esperados, tanto si pagan dividendos como si no.

Respaldando esta teoría, se sabe empíricamente que las acciones con la mismaexposición a factores como el tamaño, el valor o la rentabilidad muestran los mismos retornos medios esperados, tanto si pagan dividendos como si no.

Así que a menos que pienses que el mercado es defectuoso o que el capital se puede crear de la nada:

No se puede contradecir el hecho de que la distribución de un dividendo resulta en la disminución del valor de la acción.

Esto debe ser cierto. No hay otra posibilidad.

Los inversores que pretenden vivir de los dividendos te dirán que esta teoría no se aplica a la realidad, y que las acciones que pagan dividendos logran batir al mercado. No voy a negar que estas empresas han batido al mercado en promedio.

Factores

Pero los dividendos no son el motivo.

Las acciones que pagan dividendos (especialmente si los mismos son crecientes), tienen una gran exposición a factores como el valor, la rentabilidad y la inversión.

Eso es lo que explica las diferencias en cuanto a rendimiento, lo que significa que este mayor rendimiento sigue sin justificar la selección de acciones individuales.

Los inversores por dividendos también te dirán que los gestores de las empresas que pagan dividendos se ven afectados de forma positiva por su política al respecto, lo que los incentiva a producir mejores resultados a largo plazo.

Sin embargo, no hay ninguna base para creer esto. Para que esta idea pueda generar rentabilidades extraordinarias, el mercado entero tendría que pensar que la empresa no lo hará bien a la vez que tú piensas lo contrario.

A igualdad del resto de las condiciones, para que la rentabilidad futura sea más elevada, el precio actual debe ser “demasiado bajo”, por lo que el mercado estaría infravalorando acciones con buenas políticas de dividendos.

Y no hay una base para creer que esto ocurra de forma sistemática a lo largo de todo el mercado de valores.

Un análisis matemático de los dividendos irrelevantes

Teniendo esto presente, hagamos algunos cálculos partiendo de un ejemplo al que volveré más tarde. Digamos que tú y yo tenemos 10.000 acciones de dos empresas distintas: la Empresa 1, que paga dividendos, y la Empresa 2 que no.

Para mantener las cosas sencillas, asumiremos que ambas empresas cotizan a su valor contable inicial de 10 euros por acción.

Teoría de la valoración

Ten en cuenta que, siguiendo la teoría de la valoración, el precio de mercado está basado en el valor contable de la empresa más el valor de sus beneficios futuros descontados a cierta tasa de descuento.

Esto debe quedar totalmente claro: si dos empresas tienen los mismos beneficios futuros esperados y el mercado está descontando esos beneficios a la misma tasa, las dos empresas deberían tener el mismo precio en relación a su valor contable.

Si dos empresas tienen la misma rentabilidad y precio relativo, deben tener la misma tasa de descuento.

Esta tasa de descuento es la rentabilidad sobre la acción que espera el inversor.

Esta relación se cumple tanto si las empresas pagan dividendos como si no. Además, resulta crucial entender que asumimos que la Empresa 1 y la Empresa 2 tienen el mismo tamaño, la misma rentabilidad, reinvierten al mismo ritmo y cotizan al mismo precio en relación al valor contable.

Y para hacerlo fácil, también asumiremos que el precio es igual al valor contable. Pues bien, si esto es cierto, entonces estas dos empresas tienen el mismo retorno esperado.

Por ahora todo bien. A continuación, asumamos que las dos empresas, con un valor contable inicial de 10 euros por acción, han ganado cada una 2 euros por acción.

Tu Empresa 1 pagó un dividendo de 1 euro por acción, mientras que mi Empresa 2 no ha pagado ningún dividendo.

Tu Empresa 1

Seguirías teniendo 10.000 acciones, y habrías recibido 10.000 euros en dividendos. Tus acciones valen ahora 11 euros cada una: los 10 euros iniciales más los dos de beneficios menos el euro de dividendos. Por lo tanto, toda tu cartera consiste en 110.000 euros en acciones y 10.000 euros en efectivo.

Mi Empresa 2

También seguiría teniendo 10.000 acciones, pero ahora valdrían 120.000 euros en total. Si necesitara algo de efectivo, podría vender algunas e incluso crear mi propio “dividendo” de igual cuantía que el tuyo, pero no estaría obligado a ello. Así que podría vender más o menos acciones según lo necesitase.

Por lo tanto, no permitiré que la política de dividendos de la empresa dicte mis gastos.

Todo esto es cierto tanto si el mercado de valores sube como si baja. Si el mercado baja y se paga un dividendo, el valor de la empresa seguirá cayendo según la cantidad del dividendo.

Debe hacerlo. Esto no admite discusión, a menos que no creas en las matemáticas. Recibir un dividendo en un mercado bajista es exactamente (e insisto en lo de “exactamente”) lo mismo que vender por ti mismo algunas acciones en el mismo mercado bajista.

Esto es algo que debes tener muy presente si sigues teniendo la idea de vivir de los dividendos.

Un análisis del rendimiento de los dividendos irrelevantes

De nuevo, si los dividendos son irrelevantes y las diferencias de rentabilidades se explican solamente por la exposición al riesgo, cabría esperar que dos fondos con exposiciones similares tengan rendimientos parecidos, sean cuales sean sus políticas de dividendo.

Esto iría en contra de lo que afirman quienes buscan vivir de los dividendos.

Así que comparemos el ETF Vanguard Dividend Appreciation (VIG) con dos fondos de Dimensional Fund Advisors, combinados para crear una exposición a factores similar a la de VIG.

Los fondos Dimensional son fondos de mercado total que buscan la exposición a factores conocidos, por lo que ignoran los dividendos.

En este caso utilizo fondos estadounidenses porque me vienen mejor de acuerdo con las herramientas que suelo usar.

En el periodo de enero de 2013 (que es cuando empiezan a estar disponibles los datos para el fondo más nuevo de los mencionados) y mayo de 2019, el retorno anualizado de VIG fue del 98%.

Por contra, el retorno anualizado de la cartera con fondos Dimensional fue del 14,67%. Además, los retornos ajustados por riesgo también fueron más elevados para la cartera de Dimensional.

El valor de R-cuadrado de VIG fue de un 94,3%, lo que indica que la exposición a los factores del mercado explica casi todo su retorno. Por otro lado, el valor de R-cuadrado para la cartera de Dimensional fue del 99%.

La clave no es que los fondos de Dimensional batan al ETF VIG. Lo importante es que dos carteras con exposiciones similares a los factores del mercado produjeron resultados parecidos, como era de esperar.

El segundo verso es igual que el primero

Y ya no sé qué más decir. Los dividendos no explican las rentabilidades futuras.

Además, limitar tu conjunto de oportunidades a las acciones que pagan dividendos lo divide a la mitad, porque más o menos la mitad de las acciones a nivel mundial no pagan dividendos.

Fiabilidad

Menos diversificación implica más dispersión, lo que reduce la fiabilidad de tu resultado de cara a vivir de los dividendos.

Creo que los inversores por dividendos deberían limitarse a admitir que no hacen otra cosa que elegir acciones específicas.

Y elegir empresas que paguen dividendos no hace que esta estrategia sea más inteligente o segura.

Sí que aceptaré que preferir acciones que paguen un dividendo creciente tiende a escorar una cartera hacia acciones de valor con capitalizaciones elevadas de empresas que exhiben una rentabilidad robusta y una inversión conservadora.

Por lo tanto, elegir acciones que paguen dividendos es probablemente mejor que elegir chicharros.

Pero si quieres vivir de los dividendos, no puedes negar el hecho de que seguirás asumiendo un montón de riesgos innecesarios a la hora de elegir valores concretos.

De nuevo, para dejarlo claro, no tengo nada en contra de los dividendos. Son un componente importante de la rentabilidad.

Sólo pienso que es indignante pensar que puedes usar los dividendos para elegir acciones ganadoras.

Y de nuevo, no me menciones acciones concretas con dividendo creciente y excelentes rentabilidades pasadas como prueba de que los dividendos importan.

Sería igual de relevante que mencionarme acciones cuyos nombres empiezan por la letra A y que han tenido grandes rentabilidades pasadas. La analogía es correcta porque, en ambos casos, la información es irrelevante.

El peaje de los impuestos: dividendos contra plusvalías

Ahora bien, tengo algo más que decir. Según el país, es posible que los dividendos estén gravados de forma más favorable que cualquier otro tipo de ingresos cuando éstos son bajos.

Esto suele usarse como argumento por parte de quienes defienden la posibilidad de vivir de los dividendos.

Veámoslo con un ejemplo. Digamos que el tipo marginal del impuesto a la plusvalía es del 15%, mientras que el tipo marginal sobre el pago de dividendos es del 6%. Parece obvio que los dividendos son la opción más eficiente desde el punto de vista fiscal.

Pero espera. Volvamos al ejemplo de antes.

Si recibiste 10.000 euros en dividendos de tu Empresa 1, deberías 600 euros en impuestos.

Por contra, si yo recibí 10.000 en plusvalías no materializadas de mi Empresa 2 (la mitad de los 20.000 euros de incremento de valor), no pagaría ningún impuesto sobre esas plusvalías hasta que venda.

Ahora bien, ¿qué pasa si necesito algunos ingresos y vendo parte de mis acciones? Aquí es donde la mayoría de la gente suele equivocarse.

Si vendo 10.000 euros de mis acciones, no pagaré impuestos por toda la plusvalía de 10.000 euros: sólo pagaré impuestos en una cantidad proporcional a la ganancia. Deja que te lo explique.

Yo pagué 100.000 euros por mis acciones. Pero ahora valen 120.000 euros. Si vendo 10.000 euros de mi posición, la plusvalía materializada será de 1.666 euros, que es la cantidad proporcional de mi ganancia total de 10.000 euros.

Por lo tanto, sólo tendría que pagar 250 euros. Esta cantidad aumentará con el tiempo, a medida que acumule más plusvalías, pero el momento en que supere los impuestos pagados por los dividendos no ocurrirá durante muchos años.

Además, podré compensar mis ganancias con pérdidas. Y no sólo eso, sino que seguiré teniendo el control de liquidar las ganancias. ¿Y qué pasa si ni tú ni yo necesitamos los 10.000 euros de ingresos este año?

Pues que yo no tendré que vender ninguna acción. Pero tú, como receptor de dividendos, los recibirás en cualquier caso y tendrás que pagar los impuestos correspondientes.

Por lo tanto, esto es algo que también deberás tener en cuenta si quieres vivir de los dividendos.

La opinión de Buffett

Los inversores que buscan vivir de los dividendos te dirán que te fijes en lo mucho que le gustan al inversor multimillonario Warren Buffett. Por lo tanto, también nos deberían gustar a los demás.

A Warren Buffett le gusta acumular dividendos. Pero también le gusta no hacerlo.

En su carta de 2012 a los accionistas de Berkshire Hathaway, empezando en la página 19, escribió específicamente sobre este tema para ayudarte a ti, el inversor promedio, a que entiendas por qué.

Te aconsejo que lo leas antes de pensar en vivir de los dividendos. Básicamente, deja claro que los dividendos no son un criterio que utilice para identificar buenas empresas.

A Buffett le gustan los precios bajos. Él es un inversor por valor. Y las acciones baratas a menudo tendrán rentabilidades por dividendo muy altas. Pero eso no quiere decir que a Buffett le encanten los dividendos.

No importa cómo lo plantees: usar los dividendos para elegir acciones no tiene sentido. No tiene base en la teoría financiera.

De hecho, se puede refutar empíricamente, como he hecho, comparando los fondos indexados centrados en los dividendos con los fondos indexados centrados en similares exposiciones a factores del mercado.

Conclusión

Si quieres vivir de los dividendos y elegir acciones que los paguen (en caso de que así te sientas más cómodo), no pasa nada.

Pero debes entender que tendrás que elegir con cuidado esas acciones. Y es que los inversores por dividendos no están en ningún pedestal.

¿Quién es el Capitalista Ninja?

capitalista ninja Soy el Capitalista Ninja. Uso armas como el ahorro para combatir la deuda. En la senda de la libertad financiera, mi armadura contra la inflación es la inversión.

¿Mi manera de mover pasta favorita? Sin duda con robo advisors.

Actualmente en un Máster en Fiscalidad y un postgrado de Decisiones de Inversión. Cada año amplio mis conocimientos de finanzas, inversión y fiscalidad con más estudios.

Conviértete en un Capitalista Ninja

Únete al boletín para estar al día

Y si quieres seguir informado de finanzas personales, ahorro, inversión e impuestos...

Envío pocos emails porque cada artículo me lo curro.

¿Te aviso cuando publique algo?

* Usamos MailChimp como plataforma de mercadotecnia. Al pulsar el botón de suscripción aceptas que tus datos se transferirán a MailChimp para poderte enviar los boletines de acuerdo con su política de privacidad y términos (leer aquí).